sábado, 16 de julio de 2011

LA VOCACIÓN

La vocación, unida a la intuición y la inspiración, forman una trilogía de procesos mentales inseparable. Por su intensa interacción, y para lograr una descripción más comprensible de éstas, la intuición y la inspiración se tratarán juntas.
Sin embargo, la vocación merece un análisis independiente porque abarca un ámbito mucho más trascendente que el funcional de aquellas.
La vocación es una 'brújula' que señala el sentido más genuino de nuestra existencia y determina prácticamente todo su contenido vital.
Ésta es una posible definición, entre las muchas, que admite su rico y trascendente contenido. Podemos considerar aspectos generales de todas las vocaciones, aludiendo a algunas como ejemplo, y describiremos una vocación creativa y tecnológica con detalles.
'Tú y tus tornillos', me decía mi padre aludiendo a mi dedicación reiterada a algo que tenía que ver con tornillos, y también con herramientas, con máquinas y por supuesto con grasa que lo manchaba todo!
Parece inadecuado hablar de vocación para una dedicación así, pero hemos de hacerlo, porque de eso se trata. Esta es una de las muchas maneras de relacionarse con la tecnología y por cierto, un modo eficaz de aprender a conocerla y amarla.
Tener vocación es tener motivación. Ambas también merecen tratarse a la vez.
La motivación es 'las ganas', y sin ellas no es posible crear. El para qué de muchos actos creativos es difícil de explicar si no es por esa razón. Hay mucho de intuitivo en todo esto, y 'lógicamente' inexplicable; aunque a la larga hemos de encontrar la explicación, a veces sorprendente. El 'llamado' de la vocación (sentido literal) responde al mundo exterior, en el cual 'hay para elegir'. En esta elección, tan importante como la atracción, está la realidad de nuestro propio ser que impone sus condiciones. 'Me atrae' significa una relación entre la persona y algo especial, donde no es posible una separación de las partes ni una prioridad. Esta unión tiene muchas consecuencias que explican la naturaleza vital de ese sentimiento y el por qué influye tanto en la educación, en especial la creativa.

El contexto de una vocación tiene tantas relaciones vitales que puede cumplir con todas las aspiraciones de una persona, aun cuando se trata de un recorte inconcebible de la amplitud de vida que ofrece el mundo. La reclusión es un ejemplo conmovedor de una aparente limitación de vivencias en la vocación religiosa. Lo trascendente de esta situación es que, aun así, permite la realización personal completa. Quien, desde fuera de un entorno vocacional intente comprender el sentido que esa vida tiene, no lo conseguirá a menos que él mismo sienta y realice la suya propia.
Descubrir la vocación tempranamente está reservado a una minoría. Que todo aparezca claro desde el principio es una suerte, porque entonces la preocupación sólo consiste en afianzarla compaginando con perseverancia la experiencia cotidiana.
Esto no es así en el común de las personas y plantea, por cierto, largos períodos de incertidumbre en los que se evidencia la falta de motivación en el estudio (preparación) o en el trabajo.
La vocación creativa no escapa a estas vicisitudes pero 'emite' señales inequívocas. Estas señales suelen no ser atendidas con cuidado o bien llegan a un medio ambiente que las desconoce. En el primer caso la desatención puede deberse a la falta de expectativas económicas en cualquiera de sus campos. Las carreras universitarias tienen el atractivo y la aceptación mayoritaria de los que planifican su futuro, a veces con evaluaciones poco profundas. La creatividad tecnológica es una vocación, de la que doy testimonio, que ofrece momentos de verdadero esplendor y de realización personal. Es la que ha hecho posible el progreso del mundo actual, signado por descubrimientos e ingenios, fruto de 'vocaciones de inventor' que son admiradas como gestas. De un modo u otro, este 'oficio' sobrevivirá porque es inherente al 'homo creator'.

1 comentario:

  1. Me parece especialmente interesante el hecho de que la vocación no es algo que siempre se manifiesta tempranamente, sino que en realidad llegar a vislumbrar la propia vocación requiere de un trabajo personal de búsqueda.

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