lunes, 1 de agosto de 2011
EL RETO COTIDIANO
LA RESPUESTA ANTE UN PROBLEMA ,
aunque parezca una simplificación, tiene sólo tres opciones:
La enciclopédica, 'el almacén de respuestas'.
La racional: 'el método científico'.
La creativa: 'usando la estrategia del pensamiento creador'
1- La respuesta está guardada en la memoria, en cuyo caso la vía de solución consiste en la búsqueda, recordando o por medio del buscador universal de internet ( la mnemotecnia ha servido para rescatar temas del olvido )
2- Una respuesta cuya elaboración consiste en el enlace ordenado de todas las variables explícitas, de causas y consecuencias, hasta inducir o deducir la conclusión. La simplificación extrema de este método es el famoso 2x2=4 que no admite dudas.
3- Cuando el problema no ha tenido solución con la ayuda de las reflexiones normales dejamos, con excepticismo, que 'alguien' aporte una solución que hemos razonablemente abandonado.
Esta es la oportunidad del 'todo vale' en el intento de solucionar lo que se ha transformado en un 'reto'. Ello implica el empleo de 'toda' la capacidad mental:
Por ejemplo, la inteligencia, una compleja habilidad de aplicar bien lo que se sabe (también presente en los dos intentos previos. Además todas las funciones posibles, asegurándonos que no se omita ninguna. Enumeración aleatoria: meditación, Inspiración, intuición, darse cuenta, adivinar, probar, repetir, etc; y los artificios coadyuvantes que cada uno quiera utilizar, como dormir con el propósito. Se trata de una estrategia del pensamiento que confía en el éxito. En eso consiste la respuesta creativa.
INTUICIÓN E INSPIRACIÓN *
La capacidad creativa se sustenta en dos facultades fundamentales: la intuición y la inspiración. Trataré de describirlas con mis propias vivencias de ambas.
Dado que se trata de experiencias mentales con frecuencia fugaces,la información suele ser parte de un contexto. Se trata en todo caso de una realidad que me consta. El desconocimiento que de ellas se tiene conduce a un conocimiento superfluo de la creatividad, en especial la tecnológica. En contraste con estas funciones están las de la razón y la memoria,soportes de nuestra inteligencia y sin embargo secundarios para la actividad creativa.
No puede haber inspiración sin el respaldo de una intuición rica en conocimientos significativos o sin un propósito creativo. Para completar este dispositivo intelectual operativo es imprescindible la vocación; la inspiración es una experiencia reservada a los individuos con vocación creadora.
Esto explica en gran medida por qué las modalidades del aprendizaje y el entorno creativo han de ser diferentes a un quehacer convencional. La solución de un mismo problema admite,al menos, dos enfoques: el racional y el creativo, como consecuencia del empleo de diferentes métodos y conceptos con una actitud distinta.
En este sentido, la actitud científica, que es racional, se mueve bien en un contexto estable y mensurable y rechaza los conceptos que no aportan certidumbre. Sin duda este criterio es válido en el campo la investigación cuando se intenta descubrir los contenidos de la naturaleza y de las ciencias exactas. Las ideas intuitivas y la inspiración no parecen ser idóneas para lograrlo, pero como veremos, eso inhabilita para actuar en muchos campos del desarrollo. La mente cartesiana, la deducción y la inducción, requieren un punto de partida sobre el que se construye intelectualmente el conocimiento científico. Cuando el raciocinio usa la memoria, lo hace para disponer de datos,fórmulas,elementos estables, fijos. Este 'material' no admite errores ni dudas, de lo contrario el pensamiento pierde contacto con la realidad... Atención a este hecho trascendente! Estamos en presencia de la causa más común de error científico: los datos o conceptos asumidos.
La facultad racional, como tal, es infalible; aplica las relaciones causa-efecto estrictamente. Es evidente que el tiempo y los estados emocionales no afectan a estas condiciones. En verdad, son condiciones propias de una máquina.
Sin embargo, algunos aspectos del trabajo científico requieren habilidades inventivas (v.g.la concepción de máquinas y utilajes ingeniosos al servicio de una investigación eficaz). La imaginación misma no ofrece certidumbre pero contribuye a encontrarla con planteos 'originales'.
Si este análisis fuese correcto, es fácil 'intuir' que esconde algo paradójico: las disciplinas científicas no serían lo que son sin el aporte de sus genios. A esos científicos se les a concedido el mérito de poseer imaginación e intuición, llámense Einstein o Galileo, o el inspirado 'Eureka' de Arquímedes durante su famoso baño de inmersión.
A este propósito didáctico nos sirve también otra anécdota famosa, la que permitió a Newton 'intuir' la ley de gravitación universal. La anécdota relata el momento de la inspiración motivado por la caída de una manzana mientras paseaba por su huerto. Ese simple hecho logró sugerirle tan 'osada' generalización: la misma fuerza que obligaba a caer a la manzana mantenía vinculados a todos los astros del firmamento!
La capacidad para relacionar dos hechos tan distantes supera las posibilidades del intelecto racional, es un 'salto' conceptual. Se trata, sin duda de una experiencia creativa: se produce fuera de un contexto metódico, establece una relación causal comprobable 'a posteriori' y asume una totalidad captada en un instante. Este supuesto hallazgo no lo es en absoluto, no es fruto del azar sino mérito creativo auténtico. Esa solución se presenta a personas que poseen un profundo conocimiento válido, una dedicación y propósitos concretos, y unos 'reflejos inspirados' (en inglés: serendipity) para captar la trascendencia del mensaje imprevisto.
Esos hechos figuran en el anecdotario científico, pero nadie 'cree racionalmente' que haya que instalar una bañera en un laboratorio para descubrir un principio físico o instalar el laboratorio en un huerto! En la disciplina física, como tal, este hecho es irrelevante y ajeno a su contenido. Sin embargo, en un contexto creativo, estas experiencias vitales y personales son importantes por que permiten, precisamente, auspiciar la inspiración.
Para alcanzar los objetivos de desarrollo tecnológico con el máximo 'saber',('know how' en inglés), la creatividad tecnológica intenta armonizar la subjetividad creativa con la objetividad científica.
Lograr su integración operativa es un propósito que parece 'razonable' pero que no es fácil de implementar. Toda mi obra, amén de este trabajo escrito, trata apenas de eso.
En primer lugar, no parece posible compartir el mismo espacio. Son ámbitos vocacionales diferentes, al parecer incompatibles. Sin embargo, los objetivos y la obra deben ser complementarios. En esto no existe impedimento, salvo el hecho, conflictivo a veces, de las competencias.
La estructura de la ciencia es una sólida organización racional e impersonal del conocimiento. En cambio, el proceso creativo tiene necesidad del liderazgo personal, aún cuando las metas provengan de otros niveles de decisión.
Cuando veamos la estructura y el 'estilo' funcional de un centro de desarrollo comprenderemos la dificultad de mantener unidos la investigación y el desarrollo tecnológico en un mismo ámbito, llámese laboratorio, gabinete o lugar de trabajo. A pesar de su aparente afinidad son esencialmente distintos; uno descubre lo que ya está implícito y el otro prueba formas y materia para lo que es sólo un proyecto imaginario, ajeno a la experiencia y a la realidad conocida; una creación.
El ámbito desregulado de la creatividad permite la inspiración. Esta condición hace posible la presencia de ese estado mental de agudísima captación de ideas, conceptos o imágenes. Suponemos que ello es fruto, a su vez, de afinidades o relaciones posibles entre conocimientos significativos en el plano de la intuición. La atención sigue entonces el rumbo deseado hacia el encuentro con una solución, o más propiamente, con una creación.
La inspiración es un estado personal propio de la conducta vocacional. No es espontánea, como suele suponerse. sino que responde a un propósito vehemente. El momento del hallazgo produce un doble placer: por el objetivo alcanzado y por una inconfundible liberación de la tensión anímica en la que se ha gestado.
La inspiración es eficaz, y en un sentido figurado, desencadena la 'cristalización' (como las de una solución química en las condiciones correctas) de algo buscado entre los incontables 'registros' de nuestra experiencia válida.
Si nos hemos nutrido de conocimientos significativos en el seno de una experiencia vocacional creativa es casi seguro que puedan vivirse los inefables momentos de la inspiración.
En un nivel de menor intensidad intelectual reconocemos el uso de la intuición, prácticamente unido a nuestra vida cotidiana. Intuimos el peligro o la 'buena suerte' y muchas veces actuamos en consecuencia. Se trata de una idea fugaz o sutil, desprovista de fundamento, tal vez un sí o un no, y sin embargo ejerce sobre nuestra conducta un evidente poder.
El mensaje intuitivo es vital,es nuestro 'instinto' inteligente. La acumulación de información intuitiva es privilegiada, personal e intransferible.
El conocimiento intuitivo permanece fuera de la conciencia pero responde con una señal, clara o tenue a veces, que nos alerta de lo que es o no correcto cualquiera sea su complejidad. El ejemplo más universal de un comportamiento intuitivo es el 'amor a primera vista', una verdadera fuerza vital.
* Texto antiguo.
Recordemos que el pensamiento creador es: el trabajo de saber pensar, en tanto ello implique usar todas las posibilidades cerebrales en función de objetivos de valor para el hombre; teniendo en cuenta todas las realidades naturales y creadas y todos los artificios imaginables, de forma tal que esta habilidad se conciba carente de limitaciones.
Firma: La varita mágica
( ningún problema es tan grande que no pueda ser resuelto por un buen milagro)
h0m0creat0r.blogspot.com
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