domingo, 21 de agosto de 2011

LA ERA POSINDUSTRIAL *

Esta nueva era que comienza vuelve a apelar a la creatividad del hombre para iniciar un nuevo giro en su espiral ascendente.

Hemos entrado en la zona de penumbra de un cambio esencial en el concepto de trabajo humano como gestor básico en las variables productivas. La informática y la robótica han introducido una fuerza laboral al mercado de trabajo. Este hecho significa la ruptura de un equilibrio logrado con las leyes naturales de la economía de mercado, hasta ahora. Ha comenzado lo que pudiera llegar a ser el monopolio de la producción y no poca gestión y servicio disponible a cargo de las máquinas automáticas e inteligentes.

Qué rol cabe al hombre en este contexto que él mismo ha 'desarrollado'?
Quienes abandonaron el campo en la primera revolución industrial tuvieron la inmensa oportunidad abierta de una industria incipiente. Ahora, los que no pueden participar del empleo humano disponible, en que nueva dimensión laboral lo harán?.

La competencia que el trabajo robótico hace al trabajo humano escapa a las leyes de la oferta y demanda en el mercado de trabajo. En el futuro triunfará el robot, cada vez más idóneo, barato y eficiente; incapaz de provocar situaciones imprevisibles y capaz de hacerlo todo con perfección las veinticuatro horas del día.
La economía de mercado ha encontrado el trabajador ideal. La conflictiva 'mano de obra' se ha transformado en un ítem más de la inversión productiva.

Sin embargo, 'para que no todo sea música', el hombre sigue siendo el consumidor, el objetivo natural de toda producción. Si ese hombre no obtiene ingresos de algún otro modo, indiscernible modo, que no sea su trabajo, no habrá usuario de tanta ingente produción.
En la hipótesis de que la 'robotización' sea completa; mal lo tiene el eficaz y competitivo productor privado con sus 'pobres' clientes. Mal lo tendrá, ciertamente, la sociedad que siga planteada en los términos de armonía y equilibrio actuales.

La herramienta y la máquina son recursos que distinguen desde siempre al hombre con respecto al reino animal. Ellas son el producto de su intelecto racional, y creadas para liberarse de los trabajos penosos y aún aumentar sus capacidades productivas. Esto ha sido así y ha hecho posible la abundancia de vida que hoy puebla el mundo. El lado obscuro de ese extraordinario desarrollo es que el 'homo sapiens' no ha 'sabido' repartir equitativamente esos bienes.

La era del progreso industrial está alcanzando su culminación de un modo sorprendente. La sabiduría científica y técnica del 'homo sapiens' ha creado finalmente, la 'máquina sapiens'. Se trata de su auto-competencia en un plano hasta ahora exclusivo: Su capacidad intelectual.

Como es previsible, este hecho afectará la dinámica estructural que rige el 'contracto social' vigente y habrá de transformar a ésta en una 'desconocida' era posindustrial. La evidencia de que esto es así son las paradojas que comienzan a aparecer en el escenario político. Citando a manera de ejemplo:
La evidente contradicción que significa la incapacidad de sostener más que nunca 'el estado de bienestar', propósito esencial del progreso en presencia de su máxima capacidad para lograrlo.

Es posible que cambien las reglas del juego, no el juego mismo que promete abundancia.
Este no es el fin de la historia sino el comienzo del mayor reto creativo del hombre para imaginar y transformar el porvenir en la 'Era de la Excelencia'.

*Texto antiguo 5-11-93


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